"Ideal para consumir en etapas de crecimiento, pues aporta gran cantidad de calcio. Beneficia al corazón, cuando se tiene altos niveles de colesterol y/o triglicéridos. Además de ser una alternativa para aquellas personas alérgicas o intolerantes a la lactosa de la leche de vaca y a las proteínas animales, validándose como sustituto de la leche animal. Agregando que la riqueza en calcio que aporta al cuerpo es mejor absorbido por éste, que aquél incorporado por lácteos animales. La almendra es de los frutos secos más ricos en potasio, un ión indispensable para el organismo por su papel en el cerebro, músculo, etc. La leche de almendras al ser muy pobre en sodio y rica en potasio es muy adecuada para casos donde hay pérdida de este último: diarreas, vómitos, tratamientos con diuréticos que eliminan potasio. Y para casos donde el sodio sea un problema: hipertensión arterial o bien en enfermedades donde se produce un aumento de líquido extracelular (edema) como cardiopatías, afecciones renales y cirrosis hepática. A nivel digestivo es de gran ayuda en casos de dispepsias gastro-intestinales, gastritis y como regulador del peristaltismo intestinal. Por su buena relación calcio /fósforo, la leche de almendras es un alimento ideal para distintas edades, como en la infancia y adolescencia, donde ambos nutrientes juegan un papel esencial en la formación y remodelación del hueso. Así también, en mujeres embarazadas o que se encuentren amamantando y en la etapa de vejez ayuda a prevenir el desarrollo de la osteoporosis. Tiene un alto porcentaje de fibra soluble e insoluble con lo cual: protege la pared intestinal, sobre todo a nivel del colon y regula la velocidad de absorción de azúcares y colesterol. En presencia de fibra la velocidad de absorción de glucosa puede disminuir hasta en un 50%; este hecho constituye la base para su uso clínico en el tratamiento de la diabetes insulino-dependientes tipo I y para el tipo II (insulino no dependientes). "
"El trabajo con la Tierra ensucia las manos, pero limpia el corazón del hombre" Floridor Pérez. Esta sencilla, pero milenaria práctica de cultivar la tierra es considerada como la primera de las grandes revoluciones que los seres humanos hemos realizado en nuestra historia en el planeta.
Lecturas de la vida para compartir
Hierbas aromatizando los aires, frutos maduros acompañando las veredas.
domingo, 14 de marzo de 2010
Leche de almendra, bebida vegetal maravillosa
Huertas familiares del pasado campesino: Huertos urbanos en el presente
"En la última década el recuerdo de la huerta familiar campesina, esa que tantos hombres y mujeres trajeron consigo desde el campo, se ha venido transformando en un huerto urbano. Esa huerta de la infancia, se ha venido a sembrar en un nuevo micro espacio, con ideas renovadas que reemplazan jardines con culto a la estética en jardines comestibles, donde las flores no solo deleitan los sentidos, sino que además han venido a ser parte de un nuevo ecosistema. Donde se intenta recrear los propios mecanismos de la naturaleza, imitando la diversidad de especies que permiten vivenciar cierto equilibrio ecológico, tan lejano a la artificialidad que ofrece la ciudad." ("Cultivando en la ciudad: Florecen Huertas en Santiago de Chile, Hernández, S (2010).-
Cultivar (se)
Son múltiples los beneficios que se desprenden de la horticultura orgánica a pequeña escala, en términos materiales y simbólicos, sobre todo en un contexto urbano. Siendo los primeros aquéllos que hablan acerca de la obtención de productos vegetales totalmente sanos, libre de residuos tóxicos, que contribuyen a la salud humana y ambiental. Por otro lado, los aspectos intangibles que rondan la huerta tratan acerca de un aprendizaje profundo obtenido a través de los sentidos, en donde se aprende acerca de la vida de los vegetales, las interacciones que ocurren con los insectos, así como también los procesos de transformación en los cultivos, desde las semillas, pasando por la germinación, hasta llegar a los frutos, mientras que van surgiendo sentimientos de bienestar y tranquilidad en toda la comunidad que rodea la experiencia de cultivar.
lunes, 18 de enero de 2010
"Huerta y cuerpo"
"La metáfora del cuerpo humano en relación con el trabajo hortícola no solo involucra los aspectos físicos anteriormente citados sino que, además, incluye, en aquellos casos donde la horticultura ha calado más profundamente, otra concepción del tiempo. Que asemeja su paso por el cuerpo y en la vida personal tal como ocurre en los ciclos de las plantas, en un tipo de percepción o afectividad más consciente, más presente e incluso diferente a los ritmos hegemónicos que corren vertiginosamente. Donde además el ciclo del crecimiento, la muerte y la resurrección a través de mágico compost, habla de un ciclo inacabable de la vida, todo lo cual contribuye a una particular manera de ser, estar y sentir en el mundo."
(Extracto de: Hernández, S (2009): "Cultivando en la ciudad y otras hierbas: Aproximación antropológica a la experiencia de horticultores/as urbanos/as en Santiago de Chile, " Santiago, Universidad Bolivariana.
(Re) aparecen las huertas....
"La huerta en la ciudad (re)aparece, desde su universo vegetal y cultural, como una conversación con las hierbas, las hortalizas, con los recuerdos y los aprendizajes presentes, en un paraíso cercado de las amenazas externas, de la realidad urbana algo ajena, más cercana al cemento y al tránsito, no sólo de vehículos sino que también en lo que respecta a las relaciones sociales."
"Mujer y naturaleza" Por Sofía Arrebol
De este modo, para los griegos Demeter, fue la diosa de la agricultura y en un nivel más global Gaia, representaba a la tierra. En cuanto al mundo precolombino, para los pueblos andinos, la madre tierra se denominó como Pachamama (de pacha, ‘tiempo’ o ‘época’, y mama, ‘madre’, en lengua quechua). A su vez los aztecas conocían a la diosa tierra como Coatlicue (‘la de la falda de serpientes’ en náhuatl), ñuke mapu (‘madre tierra’), entre nuestra tradición mapuche. Por citar algunos ejemplos de cómo existe un cierto grado de universalidad, en temas que vinculan la figura femenina a la naturaleza. De algún modo explicativo, estas representaciones se han atribuido a algunas características propias de la mujer, como es el caso de engendrar hijos/as y con ello representar la fertilidad, vinculado a la capacidad que posee la tierra para generar vida a través de los recursos que brinda al ser humano: “el lazo que ciertas mujeres sienten con
Asimismo, los hombres estarían guiados en mayor medida por la razón, reflejado en el hecho de poseer el interés de transformar la naturaleza a través de los medios que le puede brindar la cultura, muchos de los cuales han llevado al mundo a una crisis ecológica, ante la cual, mujeres pro ecofeminismo han reaccionado como modo de visibilizar las formas de patriarcado al cual han estado sometidas, junto a la misma opresión de la naturaleza.
Es por esto, que ecofeminismo o feminismo ecologista plantea algunas opciones ante una denominada crisis social, como reflejo de un sistema acumulativo y opresivo, a través de los pensamientos críticos del feminismo por un lado y del ecologismo, por otro. Esta corriente apela a una autoconciencia como especie humana, en el sentido de establecer relaciones más horizontales entre hombres-mujeres y cultura-naturaleza. Para la investigadora, Teresa Flores Bedregal[2] “El ecofeminismo constituye una de las corrientes más innovadoras del pensamiento feminista contemporáneo cuyos aportes tanto a la teoría feminista como a la práctica ambientalista han sido significativos. El ecofeminismo no representa un pensamiento filosófico unificado ni menos terminado, sino que tiene tantas vertientes como representantes en todas partes del mundo [...]”, del mismo modo, destaca que para comprender las relaciones sociales hombre-mujer y cultura-naturaleza, no es suficiente orientarlas desde el análisis económico, como muchas teorías lo han hecho en una especie de ataque contra el modelo de desarrollo de opresión y explotación, puesto que éstas han olvidado la dependencia que las actividades productivas guardan con los recursos naturales. Sin embargo “[...] ante la actual escasez de varios de estos recursos y con la crisis ambiental que hemos creado debido a sistemas de producción y consumo depredadores, estos factores deben considerarse como parte estructural de los procesos sociales. En este contexto la visión holística del ecofeminismo y la articulación de los nuevos enfoques dentro de los varios planos de análisis, resulta de capital importancia para comprender los condicionantes involucrados en las relaciones de género y a dónde debiera apuntar la tercera ola del feminismo” (Ibid)
En este sentido es que vinculo los planteamientos ecofeministas con los postulados de una nueva visión del desarrollo, redefinido desde la sustentabilidad que este modelo carece. Para la autora Rayén Quiroga[3], el surgimiento de una especie de economía socioecológica, no considerada desde una rama de la economía convencional, se trataría de “[...] una transdisciplina científica emergente que reconoce límites ecológicos al crecimiento económico y que se ocupa de estudiar y manejar el problema de la sustentabilidad. Este nuevo campo de conocimiento pretende generar un diálogo entre la economía y la ecología, desde un nuevo paradigma científico, construyendo un sistema conceptual e instrumental propio. Así, trasciende los avances recientes de la economía ambiental y de recursos naturales, que desde el pensamiento y los métodos económicos, se han ocupado de "incorporar" variables ambientales, sin hacerse cargo de la discusión del sustrato cultural, ético y estilístico que configura una determinada opción de desarrollo.”
De este modo, una alternativa de desarrollo sustentable en profunda sintonía con el trabajo productivo atribuido, en mayor medida, a las mujeres, es aquel que se relaciona con la visión de una huerta orgánica. La cual en sus principios esenciales considera el equilibrio ecológico, a través de una agricultura que no demanda el uso de elementos externos a la naturaleza para generar mayor cantidad de producción , sino que es capaz de establecer una relación de existencia armónica entre las especies que habitan en su ambiente próximo. En este sentido, el trabajo femenino desarrollado en este lugar, presenta muchos elementos desarrollados anteriormente, los cuales desde los principios del ecofeminismo, arrojan múltiples luces para interpretar cuáles son las construcciones culturales que asocian a las mujeres a esta ya citada cercanía con la naturaleza.
[1] Viola, A. (comp.): “Antropología del Desarrollo; Teoría y estudios etnográficos en América Latina”; PAIDOS, Barcelona, 2000.
[2]Flores Bedregal Teresa; PRIMERA BOLETINA FEMINISTA: Lanzamiento oficial: 26 de agosto del 2001, San José de Costa Rica
[3] Quiroga, Rayén: Para forjar sociedades sustentables, en revista POLIS, Ediciones U. Bolivariana, Santiago, 2000.